Vida Offline

Luego de 4 años de tranquilidad

Siendo honesta completamente, dejar las redes es algo que produce muchos cambios, algunos buenos y otros inconvenientes.

El dejar de estar «bajo la influencia» hace que te plantees muchos aspectos de tu vida diaria. El aburrimiento te hace notar cosas que antes no las registrabas.

En mí caso, es algo que recomiendo a todo el que me cruce y note que está padeciendo el utilizar el teléfono por el constante sobreestimulo. Algo así como tomarse un retiro espiritual digital.

En este post quiero contarles cambios que noté en mí a lo largo de estos años desconectada, para dejar registro.

Aumento de percepción sensorial

Desconozco a qué se debe científicamente, pero todo se intensificó. Los sabores, los sonidos, los colores, incluso las cosas que tocan mí piel.
Tengo recuerdos de épocas donde estaba rodeada de estímulos, salía a eventos, me movía todos los días en el transporte público.
Ahora no tengo idea de cómo podría tolerarlo.
Mí ecosistema es el ruido ambiente, de ser posible naturaleza, y todo lo que tengo en el teléfono y computadora tiene las notificaciones desactivadas.
Me gusta cambiar de ambiente, pero siempre que puedo voy caminando o el bicicleta.
Los lugares con mucha gente y tráfico me causan mucho rechazo, y los evito siempre que puedo.
De preferencia, poca gente y/o espacios abiertos, de día.

Mayor concentración

Antes me costaban mucho las asignaturas de la universidad, recuerdo que pasaba horas y horas estudiando y no era capaz de terminar (y mucho menos entender) la misma página. Ahora leo, retengo y entiendo mejor el contenido.

Percepción de los niveles de energía

Soy capaz de darme cuenta cuando algo me drena o me recarga mucho más fácilmente que antes. Me la paso haciendo pequeños ajustes porque noto la incomodidad en mí cuerpo y en mí mente. Admito que a veces no sé cómo arreglarla, pero estoy más consciente del cuerpo que hábito y de la batería que le queda. Le doy un lugar mucho más prioritario.

Reconexión con los hobbies

El aburrimiento trae muchas sorpresas, y me encontré con que el teléfono ya no era tan especial sin su fuente de gratificación instantánea instalada. Se volvió una herramienta. Y para qué? Para mí vida diaria…y para mis hobbies.
Suena raro, pero es nuevo para mí darle espacio a estas cosas «no productivas». Por mucho tiempo las ignoré porque no era lo suficientemente buena como para subirlo a las redes y porque lo que más redituable era a nivel social era, por ejemplo, tener buenas notas.
Así que volví a la lectura, la escritura (fue un gran paso abrir este blog), el anime y la música.

Guitarra criolla colocada horizontalmente sobre la cama. El mástil de la guitarra apoyado sobre un almohadón pequeño con el escudo de Hogwarts.

Cuestionarlo todo

Siempre hice las cosas «porque tenía que hacerlas». Así fue como estudie, conseguí trabajo, me mudé.
Ahora, sí bien mantengo lo que ya logré, me encuentro planteándome el por qué de cada decisión que tomo. La razón detrás de la acción.
Así fue como decidí volver a estudiar una carrera universitaria, con un trabajo de tiempo completo.

Calidad en los vínculos (aunque la cantidad disminuyó)

Recuerdo que quería estar en todos lados, y que todos me recordaran de la forma en la que yo quería. De alguna manera, en mí mentalidad introvertida, se instaló la idea de que quería protagonismo.

El alejarme de eso fue una de las mayores resistencias que tuve, pero me hizo bien.

Más adelante puedo desarrollar sobre cómo influyó salir de las redes en mis vínculos, pero lo importante es que me quedé solo con los que importaban, con los que me tenían presente aunque tuvieran que hacer un paso extra para contactarme. Los que recordaban mi cumpleaños aunque yo no posteara al respecto.

Estilo de vida más minimalista

Todo lo anterior decantó en que tuviera menos gastos, menos eventos y menos necesidad de añadir ítems a mí inventario.

Comencé a notar que gastar dinero en cosas que no necesitaba era una forma que tenía para regular la insatisfacción con respecto al estado de mí vida. Era sin duda más fácil que hacer algo al respecto.

Además, constantemente tenía antojos por recomendaciones en el feed. No necesitaba una novedad, sino silencio y conexión.

Me causa orgullo el poder restaurar o recuperar algo que pensaba que ya no iba a servir. A medida que invierto mí tiempo en que las cosas funcionen en lugar de desecharlas cuando presentan una desmejora, voy sintiendo afecto por esos ítems. Cuando llega el momento de dejarlos ir, realmente estudio bien la futura compra. No es por impulso.

Se terminó el comprar «por comprar» para mí…y mis ahorros lo agradecen.

Seguro se me olvidan más cosas, pero iré actualizando o haré parte 2 cuando vayan volviendo.

Un abrazo y que estén bien 🌱

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