Vida Offline

Por qué me fui de las redes sociales

Este es el primer post del blog. Lo escribo después de un tiempo viviendo sin redes sociales, porque quiero documentar esta experiencia, compartirla con quienes alguna vez pensaron lo mismo que yo, y porque me encanta encontrar cualquier excusa para escribir.

Hay muchas razones por las que recomiendo desconectarse, pero estas fueron las mías:

Tu autoestima sufre todo el tiempo

No importa lo que te propongas hacer, si ese día te sentís bien con tu cuerpo o si estás orgullosa de algo que lograste. Basta con entrar un rato al feed para que todo eso se pause.
Tantas veces me sentí mal por tener acceso a algo que antes no existía: la vida (editada) de todo el mundo, todo el tiempo.
Al principio, puede parecer inspirador. A mí me lo parecía. Pero con el tiempo, la comparación se vuelve inevitable, y nada parece suficiente.

El tiempo no vuelve

Pasar de un video a otro, scrolleando sin parar, sin terminar de escuchar una sola canción entera, con el mismo audio repetido una y otra vez porque «es tendencia».
Después pausás, dejás el teléfono a un lado, y ves la hora: pasaron 45 minutos como si nada. Y la mente… cansada, pero no de relajación, sino de saturación. No tuvo un segundo de silencio.
No digo que todo tenga que ser productividad, de eso quiero escribir en otro momento, pero…y si volviéramos a tener hobbies? A aburrirnos. A usar el tiempo en lo que de verdad elegimos.
Porque el tiempo es nuestro recurso más valioso. Y no tiene sentido regalarlo a cualquier cosa solo porque sí.

Las emociones son una montaña rusa

El algoritmo está diseñado para que te quedes. Y una de sus herramientas más efectivas es mostrar, cada tanto, contenido shockeante.
Esto, como persona altamente sensible, me destruía. Podía estar riéndome… y segundos después llorando de frustración.
Ese contenido aparecía de golpe. No me daba tiempo a anticiparlo ni a deslizar rápido.
El impulso siempre era denunciarlo, pero ya era tarde: el tiempo que lo vi o el hecho de denunciarlo ya contaba como interacción.
Y entonces entendí: no es normal vivir así. Quiero decidir a qué me expongo. Para sorpresas ya está la vida misma.

La necesidad de validación

De a poco, empecé a condicionar lo que subía según las interacciones que generaba.
Si un post o video no tenía suficientes likes, lo borraba, como una especie de selección natural.
Me decía que era para que el perfil quede «uniforme», pero en realidad, ese contenido que ya no gustaba a otros, dejaba de gustarme a mí también.
Aunque al principio me había entusiasmado lo suficiente como para compartirlo. Ahora ya no le veía valor. También pasaba cuando subía algo de lo que no estaba tan convencida y era recompensada con visibilidad. Mi criterio se había vuelto colectivo.

¿Por qué me fui?

Todo esto me estaba cambiando. Mi forma de pensar, de sentir, de elegir.
Porque quiero vivir desde otro lugar.
Y porque creo que cualquiera que se lo permita, aunque sea como experimento, puede descubrir algo sobre sí mismo. No hace falta comprar nada. Solo probar. Qué es lo peor que puede pasar?

Ventana con vista directa al cielo. La notebook al lado, cerrada.

Gracias por estar acá

Este blog no tiene la intención de convencer a nadie. Solo quiero mostrar que hay otro camino.
Que vivir sin redes no es aislarse, sino conectarse de otra forma.
Y si alguna vez te lo preguntaste, o estás en ese momento de duda, o simplemente querés leer a alguien que ya lo hizo, ojalá encuentres acá algo que te acompañe.

Un abrazo y que estén bien 🌱

Deja un comentario